El gran Sociólogo Luis Garcia Fanlo nos honra escribiendo en este blog sobre Lost en la semana de dicha serie:
La última temporada de la serie de televisión Lost está por comenzar, es el principio del fin de una de las historias más controvertidas y transgresoras de fines del siglo XX y principios de XXI que marca el nacimiento de una nueva forma de relato televisivo tanto en términos éticos como estéticos. Lost constituye la revolución hipermoderna de las series de televisión y como tal marca un hito cuyos efectos ya se han convertido en paradigma, solo igualable a lo que significó a mediados de la década de 1960 la serie de televisión Star Trek.
¿Por qué? Voy a enumerar algunos de los elementos que aporta la serie para constituirse en un acontecimiento narrativo inaugural de una nueva forma de contar una historia de ficción: 1) Si bien es una serie con continuidad (la trama se desarrolla episodio a episodio) su estructura narrativa es discontinua tanto en el tiempo (flashback, flashforward, viajes en el tiempo) como en el espacio (de aquí para allá tanto en la Isla como fuera de la Isla, en el mar, en el subsuelo, en la tierra, en el aire) y esa discontinuidad no tiene un orden lineal de desarrollo; 2) La compleja trama de relaciones sociales, individuales e institucionales que se entrecruzan haciendo de todos los personajes el protagonista y, a la vez, sin marcar a alguien en particular como “el protagonista”; 3) El impacto socio-cultural de una continua y elaborada citación de eventos históricos y ficcionales (metahistoria, metacine y metatelevisión), obras literarias, mitos y leyendas, corpus científicos, interculturalidad, etc.; 4) El impacto global sobre las redes sociales e Internet (foros, blogs, suplementos culturales, periódicos, convenciones, conferencias, estudios universitarios, etc.) incluso quien no sigue la serie sabe algo o piensa algo sobre Lost; 5) La influencia sobre la producción y el consumo de las series de televisión actuales; 6) La reactualización de la ciencia ficción en un entorno cotidiano, con personas comunes y corrientes, héroes y villanos que podrían ser cualquiera de los telespectadores; 7) La gran industria-cultural creada alrededor de Lost; etc. etc. etc.
Pero aquí tengo que referirme a mis expectativas sobre esta sexta y última temporada y sinceramente no tengo mucho para decir. Mágicamente, cinco años de misterios quedaron revelados en el último episodio de la quinta temporada, el genial “The Incident”, en el que los productores nos han entregado la clave interpretativa y el código de lectura para que podamos ordenar los miles de fragmentos de su desfragmentada diégesis. Ni títeres del destino ni de las circunstancias sino piezas de un juego, eso son los losties, lo que implica una metáfora inesperada y original sobre la condición humana tal como ha sido planteada, en términos filosóficos, por las principales corrientes del pensamiento social contemporáneo.
¿Cómo imagino el final de Lost? Bueno, en primer lugar quiero decir que más allá del final, la conclusión de la historia, nada hará cambiar mi opinión sobre la genialidad de esta serie que durante 5 años nos hizo reír y llorar, pensar, amar, odiar, reflexionar, criticar, convirtiéndonos a todos sus seguidores en guionistas de series y en expertos observadores e investigadores del más mínimo detalle: nos hizo cambiar nuestra forma de ser y hacer aunque no lo sepamos. Y todo esto ya es mucho para una serie de televisión. Sin embargo, tengo mi propio deseo puesto en un final conclusivo pero abierto, con respuestas pero no con todas las respuestas, dramático y agridulce, pero a la vez esperanzador. Mi final de Lost puede resumirse en la siguiente pregunta: ¿Podrán producir las “piezas” del juego, nuestros losties, una revolución del relato que los libere de su condición de tales? Yo apuesto por ese final para Lost y espero que John Locke, Jack Shephard, Ben Linus, y todos los losties pateen el tablero de Jacob y Némesis y terminen, de alguna manera, jugando con ellos.
Escrito por Luis Garcia Fanlo (Doctor en Ciencias Sociales, Sociologo, Profesor e Investigador y Director del Proyecto “La logica de la argentinidad”.
Escrito por Arcibel
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Fueron dos las temporadas que se pudo ver de esta gran serie pero recomiendo la primera sobretodo que consta de 8 capítulos lleno de humor negro y del bueno. Cada capitulo es una nueva misión para esta pareja de detectives, intentan encontrar culpables, asesinos dentro de un barrio muy particular de la capita federal, EL ONCE. Quienes vivan en argentina sabrán de lo que hablo, los que no, los invito a un viaje hacia este país del sur para recorrer la peculiar Ciudad de Buenos Aires que nos brinda diferentes barrios con distintas característica y mística, EL ONCE es uno de esos.












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